La fonética y los tonos chinos, o los dominas o no te entienden

Que el idioma chino es uno de los más difíciles de aprender no es ningún secreto, sobre todo para los occidentales o para los nativos de lenguas que no tengan un origen sinotibetano. La mayor dificultad radica en su peculiar escritura compuesta únicamente de caracteres con significa propio. No solo eso, cada carácter es un mundo en sí mismo puesto que a la hora de aprenderlo debemos tener en cuenta estos cinco puntos esenciales:

  • Cómo se escribe: cada carácter está compuesto por trazos que tienen su propio orden y forma de ser escritos. De arriba a abajo, de izquierda a derecha principalmente. Si no se sigue ese orden puede ser un caos.
  • Qué significa: para saber qué significa ese carácter al que nos enfrentamos por primera vez nos servirá de ayuda, aunque no siempre, distinguir su raíz. Otra forma es simplemente aprenderlo de memoria.
  • Qué tipo de palabra es: habrá que saber qué lugar ocupa dentro de una oración y su función gramatical. No es lo mismo que sea un sustantivo que un adjetivo, por ejemplo.
  • Qué tono tiene: saber distinguir si es primer, segundo, tercer o cuarto tono es fundamental para diferenciarlo de otro carácter de pronunciación similar y significado distinto. Además, decir correctamente su tono ayudará en la comprensión oral y a la hora de establecer un diálogo fluido.
  • Cómo se pronuncia: aquí entra en juego las diferentes variaciones de los 25 sonidos consonánticos y las cinco vocales chinas, muchas de las cuales no existen en nuestros idiomas maternos, lo que nos dificulta bastante la tarea.

Hay mucha más información concerniente a cada carácter que no es tan indispensable a la hora de aprenderlo, como por ejemplo el origen, su grafía durante el paso de los años, su forma no simplificada (utilizada aún en muchos lugares), su significado filosófico o histórico, su posible doble significado menos utilizado, con qué clasificador va (si se trata de un sustantivo), con qué otros caracteres se le puede emparejar para formar otras palabras compuestas, etc.

Como vemos el tema de la escritura china es algo realmente complicado, sobre todo si tenemos en cuenta que hay miles de caracteres. Sin embargo, la pronunciación y los tonos son el talón de Aquiles de muchos extranjeros que aprenden chino, pues aprender de memoria el tono de cada palabra parece casi una pesadilla. Hay que tener un oído musical muy fino, mucha memoria y, sobre todo, muchos años de práctica, pues al final te salen solos casi por imitación, es decir, como aprende un niño nativo chino.

Así pues, el sistema oficial que rige actualmente en China para la transcripción fonética de los caracteres chinos es el hanyu pinyin (汉语拼音, hànyǔ pīnyīn), que viene a ser una combinación de sonidos romanizados en sílabas con significado propio. Aunque este sistema es muy útil sobre todo a la hora de transcribir nombres extranjeros, no sustituye a los caracteres, puesto que una sílaba escrita en pinyin por sí sola no indica su significado y podría llevar a la confusión.

Por lo tanto, es incorrecto hablar de abecedario o alfabeto chino, puesto que los chinos no tienen uno como tal, sino que utilizan este sistema fonético latino para representar los sonidos de sus caracteres. La finalidad no es otra que la divulgación del idioma entre la propia población china y la extranjera, haciendo más fácil su uso y aprendizaje.

El sistema más ampliamente utilizado durante el siglo XX, hasta los años 1980, para la transcripción de nombres chinos en Occidente fue el sistema Wade-Giles, que toma el nombre de sus dos autores, los británicos Thomas Francis Wade y Herbert Allen Giles, sin embargo, dejó de usarse por su poca precisión y por estar más basado en la propia pronunciación del inglés y no tanto del chino.

Antes de la promulgación del hanyu pinyin en 1958 impulsado por el presidente Mao Zedong para contribuir a la difusión del mandarín estándar o “habla común” (普通话, pǔtōnghuà) y acompañado de la simplificación de los caracteres, el sistema de notación fonética más habitual en toda China era el zhuyin fuhao (注音符号, zhùyīn fúhào) o bopomofo, que aún hoy en día es el más utilizado en Taiwán. Además, existen también sistemas de transcripción para dialectos chinos diferentes del mandarín como el cantonés o el min.

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